Seis pingüinos fueron liberados en la costa bonaerense tras su rehabilitación en Fundación Mundo Marino.
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“Apenas encontraron a los pingüinos en las redes se pusieron en contacto con nosotros”, explicó Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate de Mundo Marino. Según detalló, esa rapidez hizo posible que fueran atendidos inmediatamente y que llegaran en un estado general favorable.
Los otros dos integrantes del grupo tuvieron un recorrido diferente. Se trataba de pingüinos saltarines (Eudyptes chrysocome), una especie que fue encontrada en dos puntos distintos de la costa bonaerense: uno en Mar de Ajó y el otro en la zona de Faro Querandí.
Por ese motivo, el tratamiento implica más que simplemente lavar al animal. Primero debe ser estabilizado, hidratado y sometido a terapia térmica, además de permanecer bajo observación. Una vez que se encuentra en condiciones adecuadas, comienza el proceso de limpieza y recuperación del plumaje.
Después del lavado, los pingüinos pasan por una etapa de recuperación en ambientes controlados y posteriormente acceden a recintos exteriores con pileta. Allí vuelven a nadar, recuperan fuerza y comienzan a recomponer progresivamente la impermeabilidad de sus plumas.
El proceso natural de acicalamiento resulta fundamental: con el pico, los pingüinos ordenan y separan las plumas y distribuyen sobre ellas el aceite producido por la glándula uropígea, ubicada en la base de la cola. De esa manera vuelven a generar la protección necesaria frente al agua y las bajas temperaturas.
Como se trata de animales gregarios, la liberación también requiere esperar el momento adecuado para que puedan regresar en grupo a su ambiente natural. Por eso, una vez recuperados los seis ejemplares, se concretó el operativo conjunto en San Clemente.
Este fue el segundo grupo de pingüinos rehabilitados que regresó al mar durante 2026. En abril, otros 15 ejemplares habían sido liberados después de completar distintos tratamientos en la fundación.