Filtran audio de la presunta extorsión al soldado que se quitó la vida en Olivos: “Cuánto vale tu libertad”

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El joven fue víctima de una banda de presos que se hacían pasar por menores de edad y policías y que amenazaban con denunciarlo por pedófilo.

La Justicia confirmó que Rodrigo Gómez, el soldado que se quitó la vida en la Quinta de Olivos en diciembre, era extorsionado a través de una aplicación de citas que manejaba por una banda que operaba desde la cárcel.

El soldado habría recibido al menos dos audios en los que lo extorsionaban. En uno de ellos una mujer, a los gritos, con tono indignado y haciéndose pasar por la madre de una supuesta menor de edad, lo acusaba de haberle mandado “cosas” a su hija y le decía que lo iba a denunciar.

El engaño se completaba con otro audio, enviado por un hombre que se hacía pasar por miembro “del servicio de investigaciones contra la pedofilia infantil cibernética y trata de personas”. Con ruido de handys y conversaciones de fondo, como si realmente se tratase de alguien que hablaba desde una comisaría, el supuesto oficial le pedía a su víctima dinero para archivar una causa que una mujer -la madre de la menor- estaba por iniciar

El jefe de la banda que se hacía pasar por un subteniente y que le robó la identidad a un oficial porteño; amedrentaba a su víctima con frases como “detención de cumplimiento efectivo”, “acusando es pedofilia”, “grooming, este es un delito informático porque fue cometido a través de redes sociales con una aplicación de chicas, Evermatch y WhatsApp”.

Después de que el falso policía le explicó todo lo que se suponía que tenía en contra de Iván, la víctima le respondió que la chica le dijo que era mayor de edad. El extorsionador subió la apuesta: “Las pruebas son contundentes… Mirá, sabé que si me estoy comunicando con vos es para ver si te puedo dar una mano en esto, ¿viste?“.

Y ahí empieza a aflojar en su discurso para pedirle plata: primero le pinta el panorama negro, después le dice cómo zafar -de algo que en realidad no existe- y el costo económico para evitarse el problema, un método clásico de las estafas virtuales.

¡Degenerado! ¿Quién te pensás que sos para mandarle eso a mi hija? ¡Ya me estoy yendo a hacerte la denuncia! ¡Ya! ¡Mirá este degenerado las cosas que le está mandando a mi hija! ¡17 años tiene mi hija! ¡Ya me voy a hacerte la denuncia!”, se escuchaba a la mujer en ese primer audio, que era el que habría dado inicio a la estafa.

En un segundo audio, proveniente de otro número, lo que se escuchaba era una voz masculina, que decía ser Matías Nahuel Conti, “subteniente a cargo del servicio de investigaciones contra la pedofilia infantil cibernética y trata de personas”. Conti es una persona real y forma parte de la fuerza policial. Sin embargo, no era el que envió ese mensaje. Los extorsionadores usurparon su identidad para el engaño.

El extorsionador insiste; a veces se enoja, otras se pone en modo conciliador. Abrumarlo es el método para no darle tiempo a pensar. “Tu libertad y tu reputación están en mis manos”, le repite y le pregunta cuánta plata tiene en cuentas bancarias y billeteras virtuales disponible. El interlocutor le responde: 27 mil pesos. Y el extorsionador acepta y le dice que le va a pasar el alias de su secretaria. Incluso se lo manda y le pide el comprobante de la transferencia.

Iván lo dejó hablando solo. Pero el soldado Gómez cayó en la trampa. La trama que llevó a su muerte comenzó a descubrirse cuando la jueza Sandra Arroyo Salgado ordenó a la División Homicidios de la Policía Federal una investigación para esclarecer la muerte del soldado.

Gómez había dejado una nota y su celular fue clave. Así se descubrió que la banda de Francavilla, condenado y preso en el penal de Magdalena, estaba detrás de su muerte.