Almirante Brown cumple 153 años: una historia que sigue viva en sus calles
Este 30 de septiembre, la comunidad browniana conmemora un nuevo aniversario de la creación del partido. Desde aquellas primeras quintas y caminos de tierra hasta el distrito de hoy, la historia de Brown se construyó con el esfuerzo de generaciones de vecinos.
Hay fechas que forman parte del calendario. Y hay otras que, además, forman parte de la memoria colectiva.
Cada 30 de septiembre, Almirante Brown vuelve la mirada hacia sus orígenes para recordar aquel día de 1873 en que la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires sancionó la Ley N.º 856, mediante la cual quedó establecido el Partido de Almirante Brown. Este miércoles, 30 de septiembre de 2026, se cumplen 153 años de aquel acontecimiento.

Pero la historia de Brown no comenzó exactamente aquel día.
Mucho antes de que existiera el partido, estas tierras estaban atravesadas por caminos rurales, quintas, estancias y pequeños asentamientos. Era una zona vinculada a la campaña bonaerense, todavía alejada de la expansión urbana que décadas más tarde transformaría por completo al sur del Gran Buenos Aires.
Uno de los nombres fundamentales de aquella transformación fue Esteban Adrogué. Comerciante y propietario de tierras, impulsó la creación de un nuevo pueblo y encargó al arquitecto José Canale —junto con Nicolás Canale— el diseño de una traza urbana que para su época resultaba novedosa.
El plano, realizado en 1872, incorporaba diagonales que rompían con el tradicional damero colonial. El diseño y los primeros edificios levantados entre 1873 y 1882 convertirían a la futura Adrogué en uno de los ejemplos tempranos de urbanismo moderno de la provincia, incluso anterior a la fundación de La Plata.

El ferrocarril que cambió el paisaje
En esa historia, el ferrocarril tuvo un papel decisivo.
La llegada del tren comenzó a modificar profundamente la vida de estos pueblos. La estación de Adrogué fue inaugurada en 1872, y su presencia favoreció el crecimiento de viviendas, comercios y nuevos espacios urbanos.
El ferrocarril no solamente permitió viajar más rápidamente hacia Buenos Aires. También acercó nuevos habitantes, facilitó el movimiento de mercaderías y ayudó a transformar antiguas zonas de quintas en pueblos cada vez más conectados.
Algo similar sucedería posteriormente en localidades como Burzaco, Glew y Longchamps, donde el desarrollo ferroviario acompañó el crecimiento de las comunidades.

La Cucaracha, testigo de los primeros años
Entre los edificios que sobreviven como testimonio de aquellos primeros tiempos se encuentra la histórica casa conocida popularmente como “La Cucaracha”, en Adrogué.
La construcción fue realizada por Esteban Adrogué para sus hijas y quedó terminada en 1872. Luego de la creación del partido fue utilizada como sede de la primera administración municipal, entre 1874 y 1882. Actualmente funciona allí el Museo y Archivo Histórico Municipal.
La institución conserva documentos, fotografías, periódicos, libros y otros testimonios que permiten reconstruir la vida cotidiana de las distintas localidades del distrito.
Incluso hoy, caminar por Adrogué permite encontrar buena parte de aquella historia en sus plazas, diagonales, edificios y antiguas casas.
Un partido que fue mucho más que su ciudad cabecera
La historia de Almirante Brown tampoco puede reducirse a Adrogué.
Cuando se creó el partido, ya existían otros núcleos poblacionales con sus propias historias. Ministro Rivadavia, antiguo Monte de los Chingolos, era uno de los asentamientos más antiguos de la región. Burzaco también tenía una historia previa a la creación del partido, vinculada a las familias que dieron origen a su nombre y al desarrollo del ferrocarril.
Con el paso de las décadas fueron creciendo y consolidándose las distintas localidades que hoy forman parte de Brown. Cada una aportó sus propias instituciones, clubes, escuelas, sociedades de fomento, comercios, parroquias y espacios de encuentro.
Ese proceso terminó construyendo algo que va mucho más allá de una división administrativa: una identidad browniana.

153 años después
Hoy Brown es muy diferente de aquel territorio de quintas y caminos rurales que conocieron sus primeros habitantes.
Las calles se llenaron de viviendas, comercios y tránsito. Las localidades crecieron hasta conformar un extenso distrito del sur del conurbano bonaerense. Pero todavía sobreviven numerosos lugares capaces de conectar al vecino actual con aquel pasado.
Una estación de tren, una plaza, una vieja casona, una iglesia o simplemente el nombre de una calle pueden convertirse en pequeñas puertas hacia la historia.
El patrimonio de Adrogué, por ejemplo, continúa siendo reconocido por su valor arquitectónico y urbanístico. La documentación oficial destaca especialmente sus plazas, su trazado y sus antiguas construcciones como parte de un conjunto patrimonial de importancia regional.
Y quizás allí esté el verdadero significado de un aniversario.
Cumplir 153 años no significa solamente recordar una ley sancionada en 1873. Significa reconocer a las generaciones que hicieron crecer estas localidades, a quienes levantaron sus casas, abrieron sus comercios, fundaron sus instituciones, enseñaron en sus escuelas, trabajaron en sus talleres y fábricas y construyeron, día tras día, la comunidad que hoy conocemos.
Este 30 de septiembre, Almirante Brown vuelve a encontrarse con su historia.
Una historia que comenzó hace 153 años sobre el papel, pero que continúa escribiéndose todos los días en las calles, plazas, escuelas, clubes, comercios y hogares de cada una de sus localidades.
Feliz aniversario, Almirante Brown.

