Elisa Carrió opinó sobre el escándalo de Manuel Adorni: “Es una película de Almodóvar”
La líder de la Coalición Cívica apuntó contra el vocero presidencial, ironizó sobre su entorno y trazó una crítica más amplia sobre el poder, el ascenso social y el clima político actual.
La dirigente Elisa “Lilita” Carrió volvió a ubicarse en el centro de la escena con declaraciones filosas dirigidas al vocero presidencial Manuel Adorni, a quien acusó sin rodeos y vinculó con una imagen que rápidamente generó repercusión. “Es una película de Almodóvar sobre la corrupción argentina”, lanzó, en un tono cargado de ironía, durante una entrevista en un canal de streaming.
Carrió no solo se enfocó en el funcionario sino también en su entorno, particularmente en la escribana Adriana Nechevenko, a quien describió con sarcasmo: “Divina, divina, divina con todas esas explicaciones”. En esa línea, profundizó su crítica con una frase que no pasó desapercibida: “Es una corrupción de Almodóvar. Si no hubiera estado la escribana… es que el look de la escribana es peor que el look de Karina Milei. Me parece que es lo más bizarro que yo he visto”.
Consultada directamente sobre si consideraba corrupto a Adorni, la exdiputada no dudó: “Pero obvio. Es el ascenso social por excelencia que yo lo vi en la Cámara de Diputados”. A partir de allí, amplió su mirada hacia un fenómeno que, según su visión, se repite en la política argentina: el cambio de hábitos y aspiraciones de quienes acceden al poder.
“Se compraban un buen reloj, primero, y después se empiezan hacer los chetos y les gusta. ‘Tenemos que tener una casa en un country, jugar al golf’”, describió, aludiendo a una transformación cultural que, para ella, implica una desconexión con los orígenes. Incluso sumó una anécdota sobre su experiencia observando este tipo de comportamientos: “Pero todos los nuevos ricos que llegaron a Resistencia que nadie los conocía se hacían socios del golf. Yo no sé por qué pero es así”.
En ese relato, Carrió trazó una secuencia que mezcla ironía y crítica social, donde los nuevos actores del poder adoptan hábitos de elite, aun cuando eso implique costos económicos elevados. “Entonces ahí vienen y se compran la casa del country porque tienen que jugar al golf, que es un clavo porque después tenés que pagar expensas. Pero no importa estamos todos encarcelados, pero estamos bien”, afirmó, antes de sumar un giro que conecta con el caso que originó sus declaraciones: “Después el amigo lo invita a Punta”.
En ese contexto, lanzó una de las preguntas más resonantes: “¿A quién se le ocurre ir en un avión privado a Punta del Este?”. La frase sintetizó su cuestionamiento a los privilegios y decisiones que, a su entender, evidencian prácticas alejadas de la realidad cotidiana.
Más allá del caso puntual, Carrió también se refirió al escenario político futuro y consideró que Javier Milei no logrará la reelección en 2027. Sostuvo que existe un desgaste en la sociedad tras experiencias previas y que podría surgir una alternativa por fuera de los polos tradicionales. “Puede ganar una alternativa”, afirmó, al tiempo que analizó que las polarizaciones comienzan a debilitarse.
Finalmente, al hablar del contexto internacional, mencionó al papa León XIV y destacó su estilo: “Este Papa me gusta porque es callado, habla cuando tiene que hablar. Lo eligió bien Bergoglio”. De esta manera, combinó críticas locales con reflexiones globales, en una intervención que volvió a mostrar su estilo directo y provocador.
