«Un tiro se te puede escapar, no cuatro», dijo el hijo del kiosquero asesinado en Ramos Mejía

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Nicolás Sabo sostuvo además que el único acusado por el crimen de su padre «no mató al delivery porque se había gastado las balas con mi viejo».

Uno de los hijos del kiosquero asesinado en noviembre de 2021 en la localidad bonaerense de Ramos Mejía habló hoy ante la prensa, se refirió a la declaración del delincuente que está siendo juzgado por el crimen de su padre y dijo que un tiro se le pudo haber escapado, pero no cuatro.

Este martes, durante la primera audiencia del juicio en el que se juzga el homicidio del kiosquero Roberto Sabo, Daniel Suárez, de 29 años y principal imputado, dijo que se le «escapó» el tiro y que no quiso matarlo.

A esto fue lo que se refirió Nicolás Sabo, el hijo de la víctima, por la cantidad de balas con las que mató a su padre y agregó: «No mató al delivery porque se había gastado las balas con mi viejo».

En declaraciones televisivas, el joven indicó: «Mi viejo quería vivir para estar con su familia, no iba a poner en riesgo su vida, hubiese entregado las cosas». Y aseguró que «era clara la intención de salir a matar» de Suárez.

El principal acusado está siendo juzgado por el delito de «robo agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad, homicidio criminis causae, portación y tenencia ilegal de arma, robo agravado y hurto agravado, todos en concurso real entre sí».

En tanto, el hijo de la víctima comentó que ahora en la cuadra donde está el kiosco de su familia hay custodia policial: «Se agradece, pero ya es tarde, mi viejo ya no está».

«Los que estamos condenados a perpetua somos nosotros porque hasta el resto de nuestros días vamos a estar sufriendo y esta gente debería cumplir la misma condena que vamos a cumplir nosotros», concluyó el joven.

El debate oral comenzó este martes en el Tribunal Oral en los Criminal N°2 de La Matanza.

Sabo fue asesinado de cuatro disparos en noviembre de 2021, y según la reconstrucción del hecho, el acusado se bajó de un remís junto a una joven de 15 años, entró al local con una pistola semiautomática 7,65 milímetros y un revólver calibre 22 y, sin mediar palabra, le robó 10 mil pesos y le dio cuatro disparos a Sabo que son los que le causaron la muerte.

Tras cometer el crimen, se subieron al remís con el que fueron hasta Ramos Mejía, pero a los pocos metros chocaron, y decidieron entrar a un supermercado para esconderse. Luego se llevaron la moto de un repartidor, pero la Policía ya había sido alertada de lo sucedido y minutos después fueron detenidos en plena vía pública. La joven fue declarada inimputable por la edad.