Secta de Villa Crespo: autocastigos, sexo con hombres de poder, curas de sueño y drogas en exceso

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Eso padecían las jóvenes de la Escuela de Yoga. Así declararon los testigos de identidad reservada ante el juez Lijo y la fiscal Mangano, en la causa que tiene una veintena de detenidos.

“Llegaba Juan al edificio y era como si llegara Dios. Todos acudían a él, había abrazos, besos y toqueteos”, así describe una testigo de identidad reservada la figura de Juan Percowicz, el denominado líder de una asociación ilícita que funcionaba en Villa Crespo y que según la Justicia tenía rasgos de secta.

El edificio es el ubicado en Estado de Israel 4400, en Villa Crespo, la base operativa de la organización. De acuerdo con las declaraciones de los testigos de identidad reservada que recogieron el juez Ariel Lijo y la fiscal Alejandra Magnano, en el “noveno piso se pueden observar fotos de hombres desnudos con chicas de la escuela, y con Juan en la misma situación”.

“Había un encargado que llevaba a distintas chicas al edificio de la calle Paraguay , allí las chicas se auto castigaban. Las chicas se autocastigaban, salían con moretones”, describió el testigo.

El testigo recuerda que al edificio “venían hombres de 60 o 70 años, con mujeres de 25 y 28” y ahí la sospecha de la Justicia en que a las “alumnas” de la secta de Escuela Yoga las obligaban a tener relaciones sexuales con gente de poder.

También se refirió sobre las curas se sueño, una suerte de castigo que según se sospecha imponían a los alumnos de la secta que no cumplían con los designios de la organización: “A las chicas las mandaban a dormir tres o cuatro días, eran curas de sueño, era como un descanso para ellos. Eran personas que no tienen la facultad de decir no voy a hacerlo”.

Ese testigo también relató que el cantante Plácido Domingo era “amigo” de la organización. Su nombre aparece en escuchas telefónicas y los rebotes de la noticia hicieron suspender un show programado en Chile al artista.

Otro testigo de identidad reservada que trabajó en el lugar, describió más aún en detalle el edificio de Estado de Israel. “En la planta baja había un café que le llamaban Arata, también una peluquería, y un lugar donde hacían masajes. Más atrás la cocina y luego y luego el patio. Había consultorios y creo un gimnasio y una farmacia”.

Sobre las cuestiones de índole sexual, otro testigo relató que el lugar se usaba “como bulos, telos privados, se encontraba pastillas, alcohol, cigarrillos jeringas, marihuana, era excesivo todo”