La historia secreta del arribo de Manzur a jefatura de Gabinete

SECRETA

Pidió un cargo nacional para Jaldo para sacarlo de Tucumán. La pelea por el control de la provincia.

Juan Manzur tenía ganas de ser jefe de Gabinete porque no tiene reelección en Tucumán y su desembarco en la Rosada como una suerte de bombero de la crisis es un ascenso en su carrera política.

Lo único que detenía al gobernador era su vice, Osvaldo Jaldo, su enemigo número uno desde marzo, cuando le dio vuelta la Legislatura local para elegir como Defensor del Pueblo a un candidato distinto al propuesto por Manzur.

Desde entonces la pelea entre los ex compañeros de fórmula fue escalando hasta el enfrentamiento en las urnas del pasado domingo, cuando la lista de Manzur derrotó ampliamente a la encabezada por Jaldo.

Pese a la derrota el vice conserva una importante cuota de poder en Tucumán porque maneja la Legislatura, la gran caja política de la provincia, con el segundo presupuesto legislativo más grande del país, sólo detrás de la Legislatura bonaerense.

Manzur pidió para asumir la Jefatura de Gabinete que nombraran a Jaldo en un cargo nacional, para sacarlo de Tucumán y que no quedara como gobernador. A eso se refería cuando decía que «no están dadas las condiciones» para que asumiera el cargo.

Manzur le dijo a Alberto Fernández que si se mudaba a Buenos Aires, Jaldo no sólo asumiría la gobernación sino que seguiría controlando la Legislatura por medio de Regino Amado. Es decir que tendría un poder que ni el propio Manzur tiene ahora.

Por eso Manzur le pidió a Alberto que nombrara a Jaldo en un cargo nacional. Se habló entonces de nombrarlo en el directorio del Banco Nación, un cargo que podrá ser tentador para buena parte de la política pero no para un vicegobernador que está a punto de heredar una provincia. Sin embargo, Jaldo aceptó el acuerdo, o al menos eso hizo creer a Manzur y Alberto.

Con el paso al costado de Jaldo, Manzur tenía pensada la sucesión. La Legislatura debería definir a su presidente, que ascendería automáticamente a la gobernación ante la ausencia del gobernador y el vice. Los nombres que barajan en el manzurismo son el de Gerónimo Vargas Aignasse, el principal representante del gobernador en el parlamento, y Sergio Mansilla, presidente del bloque Lealtad Peronista, que también responde al primer mandatario tucumano. La Legislatura, en tanto, quedaría en manos del jaldismo.

El acuerdo marchaba sobre ruedas hasta que Manzur aceptó el ofrecimiento de Alberto. Jaldo mandó un tuit envenenado luego de conocida la noticia. «Felicitamos y valoramos la actitud del gobernador Juan Manzur en estos momentos difíciles de asumir como Jefe de Gabinete en el gobierno de nuestro Presidente Alberto Fernández y nuestra vicepresidenta Cristina Kirchner, poniéndonos a disposición en lo que haga falta», tuiteó el vicegobernador.

Jaldo aceptó venir a Buenos Aires como director del Banco Nación para despejarle Tucumán a Manzur. Sin embargo, una vez conocido que el gobernador había aceptado la Jefatura de Gabinete en Tucumán circuló la versión que Jaldo habría rechazado el cargo y se quedaría en la provincia.

En Tucumán analizaron sintácticamente las frases de Jaldo y concluyeron que no se hubiera puesto a «disposición» si sólo va a dedicarse a ocupar una silla del directorio del Banco Nación. En el entorno de Manzur dijeron que la información que tenían en la medianoche del viernes es que Jaldo no aceptó irse de Tucumán. El final, entonces, sigue abierto.

También dijeron en su entorno que el gobernador «es de Alberto», pese a los intentos del kirchnerismo de atribuírselo. La propia Cristina Kirchner publicó en su carta que en su último encuentro con Alberto le propuso que designara al tucumano en la jefatura de gabinete, acaso anticipándose ante la sociedad a una movida que parecía inevitable. O quizás Cristina facilitó el ascenso de Manzur justo cuando se sospecha de un interés del kirchnerismo en tender puentes con Jaldo por medio de Oscar Parrilli.