Lanús va por otra gloria

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Tras 21 años de subir la vara, Lanús busca dar el gran salto en la final de la Copa Libertadores

Tras títulos internacionales, locales y ascensos que los marcaron, los granates viven el período más vertiginoso de su vida y hoy, ante Gremio, en el Sur, deben ganar por dos goles

 

Como en aquellas películas que intentan tocar la fibra íntima, la vida de Lanús transcurrirá a toda velocidad en apenas 90 minutos. Será de principio a fin. Habrá sonrisas, golpes bajos, emoción y lágrimas en el desquite de la final de la Copa Libertadores ante Gremio. Nadie sabe si el club del Sur construirá otra historia épica en el torneo o si tendrá que refugiarse en el consuelo de haber llegado a la llave decisiva. Tras la caída por 1-0 en Porto Alegre, los granates serán campeones con un triunfo por dos o más goles. Si la victoria es por una diferencia mínima habrá alargue y, en caso de igualdad, penales. Pero a estas alturas la cuestión es otra. Quién te ha visto y quién te ve, Lanús. Los granates tratarán de anotarse como el noveno campeón argentino en el certamen. A partir de las 20.45, con la transmisión de Fox Sports, el chico tratará de convertirse en rey.

“Confío plenamente en el equipo más allá del resultado adverso que tenemos. Siempre pudimos sacar adelante un partido. Haber jugado partidos decisivos antes y casi siempre con los mismos compañeros nos da más confianza y sabemos lo que podemos llegar a hacer. Me da tranquilidad el equipo. Pase lo que pase, nos vamos a poder mirar a la cara y saber que se dejó todo”, describió Román Martínez.

Ni la Conmebol 1996, el primer título internacional, con Héctor Cúper como entrenador, ni el Apertura 2007, con Ramón Cabrero, el gran festejo local. Las fechas fundacionales del mejor Lanús fueron otras. El equipo que ascendió de la C a la B, en 1981, con los hermanos Ramón y Héctor Enrique como estandartes, marcó una época. También la inestabilidad de principios de los noventa, con el ascenso a la A, el descenso a la B Nacional y el posterior nuevo ascenso de la mano de Miguel Ángel Russo. En aquel entonces por primera vez se habló de un proyecto en mucho tiempo. El resultadismo, vaya paradoja de la mano de un hombre de la escuela de Estudiantes, encontró paciencia en un grupo de dirigentes que decidió terminar con cierta parte de la histeria.

Pero muchos se olvidan de una fecha acaso mucho más trascendental: el 26 de mayo de 2002. Ese día, Lanús ratificó la permanencia en primera en la Promoción frente a Huracán, de Tres Arroyos. Fue un 1-1 en Arias y Guidi después de la jugada que puso en aprietos al conjunto de la B Nacional, ya que en el primer partido el club granate fue visitante en. Platense, donde se impuso por 2-1. Otra, sin duda, hubiera sido la suerte de Lanús si en aquella ocasión le hubiera tocado descender. Pero no. Todo resultó floreciente a partir de entonces.

A la mencionada Conmebol 96 y al Apertura 2007 le siguieron la Copa Sudamericana 2013, de la mano de los mellizos Barros Schelotto, y, más tarde, el raid victorioso de Jorge Almirón: Torneo Transición 2016, Copa Bicentenario 2016 y Supercopa 2017. En este tramo habrá que incluir la actual Copa Libertadores, en la que Lanús ganó el grupo y después eliminó sucesivamente a un cuco detrás de otro: The Strongest (Bolivia), el que parece fácil pero nadie quería enfrentar en la altura, San Lorenzo y River. Curiosamente, en la primera parte el club del Sur se hizo muy fuerte como visitante y, en la segunda, invulnerable como local.

El partido de esta noche tendrá una importante carga emotiva en un estadio repleto. Será el puntapié inicial para una aventura mucho más grande, como el Mundial de Clubes, o el punto final para el ciclo más exitoso en los 102 años de historia granate.

Habrá una recompensa económica enorme. Pero no tan grande como la gloria que otros equipos supieron conseguir, como Argentinos, en 1985, o Vélez, en 1994. O, sin ir más lejos, como el mismo Estudiantes, un líder copero pero con mucho menos presupuesto que los poderosos de siempre. Con cuatro copas Libertadores, la última en 2009, el Pincha bien puede sentirse orgulloso. De Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo está todo dicho.

Lanús tendrá que ser mucho más arriesgado y protagonista que en Porto Alegre. Es cierto que en el primer partido hizo un primer tiempo muy bueno y que, en el segundo, apenas se resignó a esperar. Lanús tendrá que darle rienda suelta a Lautaro Acosta y Alejandro Silva por los costados y confiar en el Pepe Sand dentro del área. Lanús tendrá que entregarse al dominio de los tiempos de Marcone, en el medio campo, y a reemplazar de la mejor manera a Braghieri, suspendido. Por si acaso, en el arco estará un larguirucho que supo darle tranquilidad: Esteban Andrada.

De Gremio se dice que es el más argentino de los equipos brasileños. Con la vieja técnica de aquel país, pero con la tenacidad y las mañas de estas tierras. Su entrenador, Renato Gaúcho, calentó la primera mano y dejó en claro que no será fácil arrebatarle la ilusión en el desquite. No estará uno de sus guerreros, el argentino Walter Kannemann, injustamente amonestado en el primer partido.

En el medio quedará el árbitro paraguayo Enrique Cáceres. Su colega chileno Julio Bascuñán no tuvo una buena tarea en el primer encuentro y, tras la controvertida semifinal con River, en la que el VAR sólo se utilizó en una jugada discutible, en favor de Lanús (se cobró el penal decisivo en la victoria por 4-2 frente a los millonarios) todo parece quedar bajo sospecha.

Será otra vez un mano a mano entre argentinos y brasileños. Lanús busca por primera vez anotarse entre los grandes del continente. Pocas veces se imaginó tan cerca de un logro gigantesco. Gremio, con dos trofeos en sus vitrinas, tratará de hacerse fuerte donde pocos lo consiguen. Así es la Copa Libertadores.


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